29 de marzo de 2013

El día que volví a rezar.


Si me van a encontrar muerto, por lo menos que sea en mi cama y medio presentable. Eso pensaba mientras me levantaba del piso con la vista nublada, sin distinguir entre arriba o abajo, ya habiéndome dado por vencido. Estaba en el piso porque decidí hincarme para quitar un poco el mareo. Al acercar mi cabeza al suelo, cerrando los ojos, noté como todo se oscurecía, excepto una gran luz en el centro. Conque así es, pensé. Nada de ver una película de mi vida, nada de familiares sonriéndome desde el otro lado, nada. Solo la oscuridad devorando ese punto de luz. Sólo el silencio. Me levanté y decidí que lucharía. Eso de morirse no es emocionante. Por lo menos no así. 

12 de marzo de 2013

Ascalón


No importa cuantas veces cambie de casa, incluso si cambio de ciudad, cada que se acerca la primavera, un par de tórtolas (uno él y otro ella como manda la moralidad) llegan e instalan un nido en algún recoveco.