16 de marzo de 2012

¿y si gana Andrés?


Uno de los argumentos más escuchados durante el periodo intercampañas es “yo tengo memoria”. Encarnizadas discusiones han tenido lugar en la red, apoyando a uno u otro u otro (pre)candidato hasta el punto que se han acusado de “guerra sucia en redes sociales”, utilizado bots (usuarios ficticios que repiten mensajes a favor / en contra de algún partido).
En cada batalla de esa guerra cibernética quienes apoyan a uno de los tres (cuatro) contendientes, se proclama vencedor cuanto “voltea un TT” en contra de su creados y su ejército de bots.
La frase “yo sí tengo memoria” es la favorita de simpatizantes del PAN y del PRD. “No + sangre” de quienes siguen al PRD y al PRI toma mucha fuerza.
Como los candidatos y sus partidos no pueden – gracias a la bendita ley – llenarnos de mensajes por televisión, radio y prensa, se han refugiado en las redes prometiendo, todos, el “verdadero” cambio.
El primer cambio que se nos ofreció como ciudadanos a principios del siglo, resultó como una prueba y ahora sí, 12 años después todos tienen una opción, con un discurso desgastado sobre un cambio que ya nadie cree. Los mismos partidos ofrecen lo que parece ser una modificación sustancial a lo que ha sucedido en el pasado.
Por ejemplo en el Distrito Federal, los mismos partidos políticos ahora proponen a “ciudadanos” como candidatos suyos pero sin ser suyos, con la esperanza de que esos ciudadanos convenzan a los otros que tal o cual partido es mejor opción que el otro.
Pareciera que a los partidos les avergüenza su propia historia, al querernos decir que no van a proponer a políticos para que gobiernen. Entonces sus idearios, principios e historia valen madre, lo que importa es ganar.
Como el nivel de discusión está tan bajo, decidí investigar un poco. Lo mío, lo mío, son las leyes anticorrupción y cuestiones relacionadas, por lo que me fui por ahí.
Mientras me documentaba, reviví el simpático caso de Pablo Salazar Mendiguchía. En el 2000 fue candidato a gobernador de Chiapas con la misión de derrotar al PRI – partido que lo llevó al Senado en 1994 – y para completarla, lo apoyaron el PRD, el PAN, el PT, el PVEM y otros partidos y “organizaciones sociales”.
Este ejemplo, que quiero seguir llamando simpático, refuerza el punto con que inicié. La izquierda y la derecha se unieron en un solo candidato con el objetivo de ganar, sin importar ideologías.
Parecía en 2005 que les había funcionado, pues el Índice de Corrupción y Buen Gobierno para Chiapas durante su periodo bajó 4 puntos, colocándose ese año como la segunda Entidad Federativa mejor calificada. En el 2011 se rompió el hechizo y hoy enfrenta un proceso penal por peculado.
Hoy todos nos ofrecen seguridad, erradicar la corrupción, reivindicar a la mujer, Ipads, nuevas caras, “nuevas propuestas”.
Por todo eso que escuchamos, y todo lo que vamos a escuchar, me pregunto:
Si en julio de 2012 gana Andrés ¿qué? ¿realmente esperamos una república amorosa y un cambio y limpieza en las instituciones? ¿desaparición de la corrupción? Si gana Josefina o Enrique ¿también? ¿El fin de la “guerra” contra el narco?
Para responderme y para razonar mi voto, revisé el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno que ha preparado Transparencia Mexicana en 5 ocasiones desde 2001. En esa revisión, se me ocurrió revisar las variaciones en cada encuesta para algunos Estados, según han cambiado del PRI al PRD o del PRI al PAN o del PAN al PRI o del PRD al PRI. También revisé otros en los que desde 2001 no han tenido “alternancia”.
Muy interesante resultó como el índice baja en la mayoría de los casos cuando hay alternancia, aunque en muchos casos vuelve a subir en la siguiente encuesta bianual.
Por ejemplo, Yucatán bajó 3.9 puntos de una encuesta a otra, después de que el PRI regresó en agosto de 2007 y en Guerrero bajó 3.1 puntos del 2005 al 2007, tras el cambio del PRI al PRD.
Tristemente, en Guerrero el índice subió 8 puntos del 2007 al 2010 con el PRD.  En Nuevo León después de bajar en 2005 y 2007, regresa a niveles muy altos en 2010, durante el periodo del PRI.
Un caso muy significativo es el de Michoacán, pues de 10.3 puntos en 2001 con el PRI, bajó 5.5 puntos en 2003 con el PRD para quedar en 4.8. Para 2005, aún el PRD en el gobierno, subió a 10.8, bajó a 5.7 en 2007 y subió nuevamente a 8.4 en 2010. Para 2011 nuevamente hubo “alternancia” y tendremos que esperar el índice de 2013.
Finalmente en los Estados sin cambio de partido en el poder, el índice se ha mantenido más o menos estable, con algunos descensos temporales, pero regresando al promedio en la encuesta siguiente.
Mi conclusión: Estoy ahora más confundido que cuando empecé a revisar los datos. Alternancia o no alternancia, el índice de corrupción se mantiene estable en los Estados. Un partido, el otro o el otro, o las coaliciones de uno o varios, no me garantiza un cambio verdadero ¿o sí?



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En la tabla hay algunos Estados con sus índices, el año y el partido en el gobierno. Elegí esos Estados al azar, por lo que puede haber otros que me contradigan, aunque lo dudo. 
La tabla de Transparencia Mexicana se puede consultar en: http://fue.io/Aj8uSg

Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno – Transparencia Mexicana


2001
2003
2005
2007
2010




YUCATÁN
Índice
6.8
4.8
6.7
8.9
5.0
Partido
PAN
PAN
PAN
PRI[1]
PRI




QUERÉTARO
Índice
8.1
6.3
2.0
7.0
6.9
Partido
PAN
PAN
PAN
PAN
PRI




GUERRERO
Índice
13.4
12.0
11.1
8.0
16.0
Partido
PRI
PRI
PRI
PRD
PRD




DISTRITO FEDERAL
Índice
22.6
13.2
19.8
12.7
17.9
Partido
PRD
PRD
PRD
PRD
PRD




CHIAPAS
Índice
6.8
4.0
2.8
7.1
7.6
Partido
PAN/PRD
PAN/PRD
PAN/PRD
PRD
PRD




PUEBLA
Índice
12.1
18.0
10.9
11.0
7.6
Partido
PRI
PRI
PRI
PRI
PRI




GUANAJUATO
Índice
6.0
8.9
5.2
5.1
7.6
Partido
PAN
PAN
PAN
PAN
PAN




NUEVO LEÓN
Índice
7.1
9.9
9.3
6.0
9.1
Partido
PAN
PAN[2]
PRI
PRI
PRI




MICHOACÁN
Índice
10.3
4.8
10.8
5.7
8.4
Partido
PRI
PRD
PRD
PRD
PRD








[1] A partir del 1 de agosto de 2007.
[2] Hasta el 4 de octubre de 2003.


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