4 de febrero de 2012

La Rebelión de la H


Mi nombre es H.
Soy la octava letra del alfabeto. También me dicen que soy la sexta consonante del alfabeto latino básico. Lo que quiera decir eso. Este día marca el inicio de mi ausencia.
El asunto es que me canse de ser ignorada cuando debo ser incluida y de ser incluida cuando debo ser ignorada. No más. Estoy decidida a no participar más en la lengua española y arréglense como puedan. Me voy a otras lenguas donde me reconozcan, me consientan y quizá me asignen un sonido. No quiero seguir siendo muda.
Pocos me extrañarán al principio. Los ignorantes podrán escribir ignorante sin mí y estarán, finalmente, en lo correcto. “A ver que pasa” dirán otros, pero escribirán “a ver” correctamente y todo el mundo será feliz.
En lugar de posibilidades, tendrán que referirse a abrir puertas y encontrar otras oportunidades. Cuba tendrá que cambiar el nombre de su capital y los puros fabricados en ese lugar dejarán de llamarse como se llaman.
Al ver a los niños que procrearon con sus parejas, les llamarán retoños o vástagos, que aunque se oiga feo será lo mejor que podrán decir, pues yo ya no trabajo para ustedes. Y sus retoños se llamarán unos a otros “consanguíneos”, causando burlas por usar ese apelativo tan pedante.
La ventaja para todos los que se sientan pasados de peso es que ya no tendrán esa sensación que los impulsa a comer. Todos serán esbeltos.
Un predicamento aparecerá cuando quieran referirse a una persona como ser. Será un ser como cualquier otro y perderá lo que lo es ser… ¿imagen y semejanza de su Dios? Pero el problema se reduce con el ateísmo creciente, por lo que no deben preocuparse.
Quizá se complique un poco al querer diferenciar géneros de personas. Les quedarán las mujeres y los… ¿varones? Una ventaja que obtendrán es el final inminente por impedimento de pronunciación de esa conducta por la que los varones se creen superiores a las mujeres y por lo tanto las maltratan. Sólo les quedará la virilidad y eso es bueno, creo.
Desayunarán pollo no nato, tendrán flojera o demasiada flojera y el caviar será caviar solamente y lo que se le parezca pues peces no natos. Cuando caminen caerán en agujeros y tendrán agujeros en el pantalón o los calcetines. Si se espantan o están ansiosos se les formará un agujero en el estómago. En este caso, por ser más larga la palabra, pues quizá se espanten menos.
Moncayo tendrá que renombrar su famosa obra y ese género musical estará destinado a desaparecer. Allá se las ingeniarán para inventar otro nombre.
Cuando estornuden tendrán que idear un nuevo sonido, pues ya no estaré con ustedes. Igualmente, cuando se enojen, manden a todos a la fregada o a fregar a su madre porque, lo siento tanto por los mexicanos, tengo que salirme también de su verbosustantivoadjetivo más usado.
Sus relojes les darán el tiempo y el uso será para referirse a la acción y efecto de usar. Para referirse al día después de ayer y antes de mañana, dirán “este día” y quizá les cause alguna confusión al principio, pero terminarán por acostumbrarse.
Será común ir por un sorbete y cuando se quiera decir que el frío es intenso, eso deberán decir – qué frío tan intenso – pues lo contrario de poco será a partir de este día demasiado.
Bien que sé que demasiado no es sinónimo del antónimo de poco, pero últimamente lo utiliza así la mayoría de la gente y pues no quiero incomodar. Tomen eso como una sugerencia y yo muda.
Finalmente los tamales tendrán que comerlos siempre con atole, pues otras bebidas no tendrán nombre o tendrán que inventárselo nuevamente.
Para todas las palabras en las que les da igual usarme o no usarme, ni me extrañarán y en las que me extrañen usarán sinónimos o describirán torpemente lo que quieren decir. Verán que bien se la pasan sin mí.
Los verdaderos problemas comenzarán cuando quieran describir los elementos que forman el agua. Dirán que son dos moléculas de un elemento y una de oxígeno. Tampoco existirá la bomba de ese mismo elemento o si existiese, tendrían que escoger otro elemento con una letra que sí le venga en gana ser ignorada o cambiada según el gusto de quién la escriba. Les recomiendo la v, que le viene bien sonar como la b y parece no molestarle tanto.
Total, que me rebelo y me pongo en paro de labores a partir de este día. Si yo puedo escribirles esta nota sin usarme, seguro que ustedes ni lo notarán.
¡Poder y sonido para la H!
¡H muda y en paro!
¡H! ¡H! ¡H!