Ascalón
No importa cuantas veces cambie de casa, incluso si cambio de ciudad, cada que se acerca la primavera, un par de tórtolas (uno él y otro ella como manda la moralidad) llegan e instalan un nido en algún recoveco.
Fascinante la inspiración que llega al ritmo monótono de las lavadoras y secadoras trabajando. Esa uniformidad auditiva crea una vorágine de letras que al final deja la ropa limpia. O en muchos casos, menos sucia.